Día Internacional contra la Violencia de Género

Hoy 25 de Noviembre, me gustaría dedicar este espacio a todas aquellas personas que han sido, o están siendo víctimas de la violencia incoherente, injustificable e irracional de sus parejas.

En nuestro recuerdo, aquellas víctimas que perdieron la batalla, a las que consiguieron acallar su voz.

En nuestra mente, aquellas personas que hoy se sienten pequeñas, indefensas ante los insultos, las bofetadas o las constantes humillaciones.

En nuestras manos, ¡pasar a la acción!, no callar, ofrecerles el apoyo que necesitan, y ¡volver a hacerlos/as grandes!

**Si estás siendo víctima de maltrato puedes solicitar ayuda llamando al télefono de atención a víctimas de violencia de género: 016.

 

 

Elecciones 2011: ¿pondrás tu granito de arena?

¡Ya llegan el 20-N, y el ambiente rezuma a elecciones!
La campaña electoral está finalizada, y los representantes de todos los partidos políticos  permanecen en sus casas cruzando los dedos, poniéndole velas y demás ofrendas a Santo Tomás Moro, patrón de los gobernantes.

Mientras  tanto en las calles todavía  existe la duda de si hemos de votar o no, si debemos castigar a los culpables de todas nuestras desgracias, si la crisis es debida a los que nos han gobernado, o si de ésta no nos saca ni Dios.

¿Qué más podemos hacer? ¿Debemos seguir buscando culpables externos a nuestros males?
¿O podemos poner un granito de arena para provocar el cambio?

Sea cual sea tu ideología ¡no te quedes en casa!, ¡deja el traje de víctima en el fondo de tu armario y sal a votar! Apoya aquello en lo que crees.

Sé consciente de tu realidad: ¿con qué no estás conforme?, ¿qué quieres cambiar?
Descubre las alternativas: ¿qué opinan los partidos sobre lo que a ti te preocupa?
Actúa: ¡ejerce tú derecho al voto!

¿Y si no obtienes el resultado qué deseabas?…
Vuelve a analizar  tu realidad, buscas otras alternativas, y ¡actúa, actúa y actúa!

¡No intentar cambiar aquello con lo que no estás conforme, será el mayor de tus fracasos!

¡Simplemente niños!

Hace unos meses unas educadoras me comentaron sorprendidas, y algo preocupadas, la aparición de una nueva línea  “New Age” que estaba comenzando a influir  a padres y a un pequeño grupo de profesionales del ámbito educativo, y que etiquetaba  a una parte de  los niños en dos categorías: niños índigo y niños cristal.

Esa conversación despertó en mí la curiosidad por conocer de qué manera un grupo de adultos observan, prejuzgan y deciden qué niños pertenecen a un grupo o al otro, o a ninguno de los dos. Todos los autores que he encontrado relacionados con este tema se basan en rasgos psicológicos y conductuales para  describir  las dos tipologías:

Niños índigo: llegan al mundo sintiéndose reyes, no tienen problemas de valoración, les cuesta aceptar la autoridad, se niegan a hacer ciertas cosas, se sienten frustrados con los sistemas ritualistas que no requieren un pensamiento creativo, no reaccionan ante la disciplina de la culpa.

Niños cristal: extremadamente sensibles a todo en su medio ambiente (sonido, emociones negativas de los otros), tan sensibles que son vulnerables, no viven bien en grupo y desean pasar el tiempo solos, deben  estar en contacto con la naturaleza, inocentes, falta de malicia, miedo a intimar, etc.

Además del peligro causado por las creencias espirituales que acompañan a los niños índigo y cristal (prometo dedicar otro post a esta nueva pseudo-religión), existe otro tipo de  riesgos de mayores consecuencias: las etiquetas.

Catalogar a tu hijo con una etiqueta determinada, provoca que los adultos nos comportemos con ellos en base a las expectativas que tenemos sobre esa etiqueta. Los niños por su parte pierden su naturalidad y se comportan acorde a las expectativas de sus padres, para satisfacerlos.

 ¿Dónde queda  entonces la esencia de vuestros hijos/as, aquello que los hace únicos/as?

Entender, aceptar y apoyar la propia esencia de nuestros niños favorece el desarrollo de su identidad

¡Así que os animo a qué os desprendáis de estas etiquetas! ¡Que disfrutéis de la autenticidad de vuestros hijos!
Y si necesitáis un acompañamiento en el camino hacia una mayor comprensión de vuestros pequeños, no dudéis en consultar disciplinas tales como el Coaching para favorecer este proceso.

¡No pierdo el tiempo, descubro el mundo!

David está observando atentamente una araña que está trepando por  el cristal de la ventana. Contempla los movimientos de la araña. Y eso le lleva a hacerse preguntas al respecto. Mamá está a punto de salir para hacer la compra.

-Vamos, David -le dice-. ¡Deja de perder el tiempo!

-Hay una araña mamá, ¡ ven y mira!- dice David.

La madre piensa que David está perdiendo el tiempo, ¿para qué mirar a una araña? Agarra a David por el brazo y se lo lleva: hay que hacer la compra.

Robert Fisher, Cómo desarrollar la mente de su hijo (Obelisco, 2003)

¿Cuántas veces hemos actuado de la misma manera?, ¿qué acciones o conductas tachamos de ser “pérdida de tiempo” para nuestros hijos?

Uno de los errores más comunes del adulto en nuestra sociedad reside en trasladar la propia valoración del tiempo a nuestros hijos. Juzgamos su presente, a través de una visión adulta, que por lo general muestra estar condicionada por creencias que nos obligan  a aprovechar al máximo nuestro preciado tiempo.

Durante años, he trabajado en el área de consultoría, aprovechando cada minuto de mi extensa jornada laboral.

 Asfixiada por las prisas, los plazos de entrega, los ratios a conseguir, las jornadas interminables…llegaba por fin: ¡el esperado fin de semana!, y por desgracia  la dichosa agenda para disfrutar ¡del tiempo libre!: ordenar la casa, ir al cine, cenas, compromisos y casi sin darme cuenta llegaba de nuevo a la mañana del lunes con la sensación de “haberme faltado tiempo” para descansar.  Y mientras continuaba en esta espiral de prisas, de cosas qué hacer, soñaba con el día en el que tuviera “tiempo para no hacer nada”.

Si tanto valoramos el tiempo, ¿por qué no dejamos que nuestros hijos disfruten del suyo?

Aquello que para un adulto puede resultar una pérdida de tiempo, como contemplar una araña en el relato de Robert Fisher, para nuestros hijos  puede provocar la curiosidad, una de las motivaciones básicas que nos conducirán a las ganas de aprender.

Si queremos para nuestros hijos, un futuro lleno de aprendizaje, conocimiento y sabiduría,  es importante que les ofrezcamos en el presente la paciencia necesaria para dejarles  que “pierdan el tiempo siendo niños curiosos”.

Nuestros hijos deben descubrir el mundo que les rodea como niños para que dentro de unos años, puedan entenderlo como adultos.

Mi primer paso

“Un viaje de mil millas empieza siempre con un paso.”
–Lao Tse

 ¡Bienvenidos/as a mi blog!

Por fin he decidido dar el primer paso y me gustaría que me acompañaras en este viaje, tal vez de mil millas o quizás un poquito más largo…

Sea cual sea la duración de esta aventura espero poder compartir con vosotros/as noticias, conocimientos, opiniones y en definitiva, mi particular visión de la realidad que me rodea en la que todos/as jugamos un valioso papel por pequeño que os parezca.

“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.”
–Aristóteles

 

Siempre he creído en la necesidad de escuchar diferentes voces para enriquecer nuestra sabiduría. ¡Así que vuestras aportaciones serán bien recibidas en este espacio!