¡Es hora de matar Dragones!

¡Hoy 23 de abril celebramos en Cataluña la festividad de Sant Jordi!

Las calles de mi ciudad se llenan de rosas y libros para conmemorar este día, en el que cuenta la leyenda que San Jorge salvó a la hija del rey de ser devorada por el Dragón, ya que iba a ser arrojada a la bestia en acto de sacrificio. Ante esta muestra de valentía, en el lugar de la batalla comenzó a brotar un rosal de la sangre  que el Dragón derramó.

Días como hoy me hacen pensar en la importancia de enfrentarnos a “nuestras propias bestias”.
A nosotros no se nos aparecen en forma de temible dragón, si no de creencias tales como: “yo no sirvo para esto”, “no
vale la pena intentarlo”, “es lo que me ha tocado vivir y punto”, “no voy a saber hacerlo”, “ si fuera más …”, “si tuviera tiempo”, etc.

Estos simples pensamientos hacen el mismo daño que el más feroz de los dragones, y  de la misma manera  que le ocurrió a la princesa de la leyenda, a veces nos obligan a sacrificar nuestros sueños…en definitiva nuestra vida.

Personalmente considero que ha llegado el momento de ¡convertirnos en valientes caballeros!

¡Acepta el desafío de enfrentarte a tus propias bestias y salvar tus sueños!

Todos tenemos nuestras armas, pero muchos no nos hemos parado a descubrirlas. Por eso es necesario que te tomes tu tiempo en descubrir tus lanzas, potenciar tu fuerza, y si crees que lo necesitas…aliarte con algún escudero que te ayude a ganar la batalla.

¿Qué brotará de la sangre de vuestros dragones? ¡Os invito a descubrirlo por vosotros mismos!

 FELIZ SANT JORDI 2012

Malo o bueno…¡ya se verá!

Para todos aquellos que utilizan la mala suerte como excusa de un mal resultado, de una acción fracasada o simplemente como la causante de una “no acción”, aquí tenéis un cuento que os hará reflexionar:

CUENTO DEL CAMPESINO Y SU CABALLO

A un campesino se le escapa un caballo y la gente le dice: “Qué mala suerte, ahora no podrás arar el campo”, a lo que el campesino responde: “Malo o bueno, ya se verá”.
Al cabo del tiempo regresa el caballo con una yegua y la gente le dice: “Qué mala suerte, ahora tienes dos caballos”, y el campesino vuelve a decir: “Bueno o malo, ya se verá”.
Entonces, su hijo, montando a la yegua se cae y se rompe una pierna, y los vecinos dicen al campesino: “¡Qué mala suerte!, ahora no tendrás a nadie que te pueda ayudar”, a lo que el campesino responde una vez más: “Bueno o malo ya se verá”.
Poco después estalla una guerra en el país y reclutan a todos los jóvenes del pueblo menos al hijo del campesino por tener una pierna rota…
Versión del cuento: “Sadhana, un camino de oración“ Anthony de Mello (1931-1987)

Como habéis podido leer, tener buena o mala suerte no depende del hecho en cuestión, si no de la persona que lo valora o juzga.

¿Qué pasa cuándo nos consideramos personas con “mala fortuna”?
Si nuestra mente cree firmemente que somos siempre desafortunados, buscará acontecimientos que reafirmen esta teoría pasando por alto todo aquello bueno que nos suceda.
Llegados a este punto, ¿vale la pena continuar ciegos ante nuestras  vivencias positivas?

Disfruta de los momentos que te regala la vida, potencia los buenos…y cuándo alguien te diga:
-Qué mala suerte, ¿no…?-
Haz como el campesino y contesta: -Malo o bueno…¡ya se verá!-.