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Hablando de autoestima

Hablar de autoestima se ha convertido en algo muy común, pero sin embargo tener una autoestima sana todavía no ha pasado a ser “lo habitual” en nuestra sociedad.

Todos conocemos en mayor o menor medida, cómo impacta en nuestro equilibrio y bienestar personal estar desprovistos de una buena autoimagen y autoconcepto, pero no todos encontramos la manera de poder construir, o reconstruir esta valoración positiva de nosotros mismos.

La autoestima es la capacidad de dirigir una mirada amable hacia nosotros mismos. Es la decisión firme de querernos, reconocernos, valorarnos y de respectarnos independientemente del contexto, situación o resultados que estemos experimentando.

La autoestima no es igual a querernos por nuestros éxitos… la autoestima significa que decidimos respetarnos y reconocer nuestra valía en nuestros momentos de logros y también en los fracasos.

Es una habilidad que podemos y debemos trabajar de manera consciente para aprender a ser realistas con las expectativas o exigencias que nos imponemos debido a que aunque sea bueno desafiarnos, si lo llevamos al extremo y nos manejamos en la utopía podemos convertir nuestra vida en un camino de frustración continua.
Nos permite reconocer nuestras capacidades, recursos y potencialidad, aceptando también de manera positiva nuestras posibles limitaciones.

La autoestima engloba los conocimientos, sentimientos y las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, y todo esto, impacta en nuestra mente, condicionando nuestro diálogo interno (lo que nos decimos a nosotros mismos).
Una autoestima sana nos lleva a tener un diálogo interno más realista y respetuoso, y a no generalizar nuestros fallos o dramatizar nuestros errores.
“Tengo valor aunque a veces me equivoque”, “las personas pueden encontrarme interesante”, “me merezco las cosas positivas que me pasan”, etc.

Es importante ser consciente de qué nos decimos día a día, ya que esto está relacionado en cómo nos sentimos, cómo reacciones antes determinadas situaciones e incluso, condiciona cómo interpretamos nuestras vivencias.
Según como se encuentre tu autoestima todo el proceso de percepción- pensamiento-emoción-acción puede convertirse en un círculo vicioso (que haga descender aún más tu nivel de autoestima) o virtuoso (que mejore tu valoración de ti mismo/a).

Por todo ello es imprescindible que reflexionemos sobre cómo se encuentra nuestro nivel de autoestima en nuestro presente.

 

Si te interesa saber un poquito más, no dudes en consultar mi artículo “Los tres primeros pasos para una autoestima sana” del Blog de Mujeres fuertes.