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Hablando de autoestima

Hablar de autoestima se ha convertido en algo muy común, pero sin embargo tener una autoestima sana todavía no ha pasado a ser “lo habitual” en nuestra sociedad.

Todos conocemos en mayor o menor medida, cómo impacta en nuestro equilibrio y bienestar personal estar desprovistos de una buena autoimagen y autoconcepto, pero no todos encontramos la manera de poder construir, o reconstruir esta valoración positiva de nosotros mismos.

La autoestima es la capacidad de dirigir una mirada amable hacia nosotros mismos. Es la decisión firme de querernos, reconocernos, valorarnos y de respectarnos independientemente del contexto, situación o resultados que estemos experimentando.

La autoestima no es igual a querernos por nuestros éxitos… la autoestima significa que decidimos respetarnos y reconocer nuestra valía en nuestros momentos de logros y también en los fracasos.

Es una habilidad que podemos y debemos trabajar de manera consciente para aprender a ser realistas con las expectativas o exigencias que nos imponemos debido a que aunque sea bueno desafiarnos, si lo llevamos al extremo y nos manejamos en la utopía podemos convertir nuestra vida en un camino de frustración continua.
Nos permite reconocer nuestras capacidades, recursos y potencialidad, aceptando también de manera positiva nuestras posibles limitaciones.

La autoestima engloba los conocimientos, sentimientos y las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, y todo esto, impacta en nuestra mente, condicionando nuestro diálogo interno (lo que nos decimos a nosotros mismos).
Una autoestima sana nos lleva a tener un diálogo interno más realista y respetuoso, y a no generalizar nuestros fallos o dramatizar nuestros errores.
“Tengo valor aunque a veces me equivoque”, “las personas pueden encontrarme interesante”, “me merezco las cosas positivas que me pasan”, etc.

Es importante ser consciente de qué nos decimos día a día, ya que esto está relacionado en cómo nos sentimos, cómo reacciones antes determinadas situaciones e incluso, condiciona cómo interpretamos nuestras vivencias.
Según como se encuentre tu autoestima todo el proceso de percepción- pensamiento-emoción-acción puede convertirse en un círculo vicioso (que haga descender aún más tu nivel de autoestima) o virtuoso (que mejore tu valoración de ti mismo/a).

Por todo ello es imprescindible que reflexionemos sobre cómo se encuentra nuestro nivel de autoestima en nuestro presente.

 

Si te interesa saber un poquito más, no dudes en consultar mi artículo “Los tres primeros pasos para una autoestima sana” del Blog de Mujeres fuertes.

Colaboración en Onda Cero I: Autoestima

Eva Hidalgo y Julio Rosales de This is Coaching en su primera colaboración con el programa La Ciutat de Onda Cero hablan con Mónica Günther y Oscar Palencia (creador de de la marca de gafas Palens) de Coachin Ocupacional, emprendimiento profesional y autoestima, entre otros temas. 06/08/2013

Nos encantaría que lo escucharas y nos dejaras tus opiniones.

Cómo superar una ruptura sentimental

Existen miles de motivos que pueden propiciar la ruptura de una pareja, e incluso suceden separaciones que no parecen responder a ningún motivo…
Una separación es complicada sea cual sea tu rol, pero la cosa se agrava si tú eres la parte que ha sido dejada.

De repente afloran sentimientos que ahogan o asfixian tus ánimos, comienzas a dudar si has sido o no lo suficientemente bueno/a, hasta llegar al punto en el que la culpa por “todo lo que no le has dicho” o “todo lo que no has hecho”,  acaba enterrándote en tu tristeza.

Si estás en esta situación, y quieres provocar un cambio en tu estado y en tu entorno, toma nota de algunas claves que te permitirán capear el temporal y salir triunfante:

-Acepta que tu realidad ha cambiado: de nada sirve vivir engañado/a con la fantasía de que todo volverá a ser como antes.
Es importante que analices tu realidad, ¿quieres volver con él/ella? ¿realmente hay posibilidades de que eso suceda?
Si no es así, ¿cuánto tiempo vas a desperdiciar pensando en alguien que ya no quiere compartir su vida contigo? ¿es justo para ti?
Deja tu pasado donde debe estar, y ¡céntrate en tu nuevo presente!, focaliza tus energías en el “aquí y ahora” y busca las acciones que te van ayudar a disfrutar de tu día a día.
-Siente dolor pero no sufrimiento: puedes sentir dolor por la pérdida pero el sufrimiento continuo te impedirá avanzar. Y es que estos dos términos tienen significados diferentes… Mientras el dolor es una emoción de duración determinada causada por la aceptación y consciencia de que hemos perdido algo, el sufrimiento viene provocado por la no aceptación de la nueva situación, aferrándonos a recuerdos y vivencias pasadas.
-¡Sí puedes vivir sin él/ella!: ha sido una persona muy importante con la que has pasado momentos inolvidables, pero ¡tuviste una vida antes de que él/ella apareciera!
Por tanto sí puedes vivir sin él/ella, debes pasar un período de adaptación a tu nueva realidad, pero tienes que ser consciente que tú eres mucho más que “la pareja de…” y es el momento de recuperar tu identidad propia, cambiar aspectos de tu vida que no te gustan, decidir cómo quieres que sea tu futuro a partir de ahora, conocer gente nuevaretomar amistades.
¡No veas este momento de tu vida como el final de algo…sino como el principio de tu reinado!
-No es el tiempo el que lo cura todo, si no  las cosas que haces durante ese tiempo: puede que sientas que no tienes humor para salir o relacionarte, pero es esencial que no te dejes vencer por el desánimo. Tienes claro que tu objetivo es salir de esta situación, volver a retomar las riendas de tu vida, por la tanto…deberás esforzarte por realizar actividades que te llenen de energía. Prueba a hacer cosas diferentes, apúntate a talleres donde conozcas gente nueva, ¡date ese capricho que siempre has deseado!  En definitiva, ¡mantén tu mente ocupada y no preocupada!

¿Tienes dudas o quieres que te acompañe en este proceso? Ponte en contacto conmigo y comparte tus experiencias, estrategias e inquietudes.

¿Qué le dices a tu cerebro?

Escucho hablar a la gente, y presto atención a los pensamientos negativos que  se dedican verbalizándolos en voz alta casi sin pestañear. Ante tanto “yo no soy capaz”, “yo haría el ridículo” , “no soy tan listo como vosotros”, me surge el siguiente planteamiento:

¿Conocemos realmente los efectos de estos  mensajes autodestructivos?

La autoestima es la imagen y valoración que cada individuo posee de sí mismo, y paradójicamente gran parte de la población se pasa la vida juzgándose a través de la mirada de otros. Esto provoca una cadena de pensamientos negativos que predisponen a nuestro cerebro a sesgar la información que percibimos.
El resultado de este bucle: cada día recibimos auto-inputs que corroboran nuestra teoría “no somos lo suficientemente…” (seguro que a muchos de vosotros os resultaría fácil rellenar estos puntos suspensivos).
Estos inputs retroalimentan de nuevo los pensamientos negativos que destruyen la valoración de nosotros mismos, y volvemos a empezar la dichosa rueda.

Tal y como recoge Eduard Punset en su libro “Excusas para no pensar”, algo tan habitual como los pensamientos negativos nos afectan a nivel cerebral:

<<Nuestros cerebros operan conforme al pensamiento, la memoria, las emociones, la imaginación, y cuando pensamos en algo funesto funcionamos mal: estamos proporcionándole al cuerpo sustancias para un desgaste innecesario. Algunas personas destruyen activando los mecanismos del estrés: sus preocupaciones imaginadas acaban convirtiéndose en un problema serio. Hay estudios que confirman que algunas partes del cerebro quedan devastadas por pensamientos y preocupaciones que no tienen nada de reales.>>.

¿Y si comenzáramos a valorarnos desde una mirada positiva, cercana, honesta y global de nosotros mismos?

Cuando aceptas que no eres ni tienes que ser perfecto, tus “antiguos fallos” comienzan  a dejar paso a nuevas fortalezas. En ese momento el estrés que esto provocaba desaparecen de tu cerebro y llegan las alternativas, las nuevas opciones, la mirada hacia la solución y no hacia el problema.

Como ves, algo tan sencillo como un simple pensamiento negativo puede convertirte en el verdugo de tu propio cerebro.

Si quieres potenciar tus capacidades cognitivas, te ayudará saber que este cambio está en tus manos, en tu lenguaje, y en tu pensamiento.