Entradas

Hablando de autoestima

Hablar de autoestima se ha convertido en algo muy común, pero sin embargo tener una autoestima sana todavía no ha pasado a ser “lo habitual” en nuestra sociedad.

Todos conocemos en mayor o menor medida, cómo impacta en nuestro equilibrio y bienestar personal estar desprovistos de una buena autoimagen y autoconcepto, pero no todos encontramos la manera de poder construir, o reconstruir esta valoración positiva de nosotros mismos.

La autoestima es la capacidad de dirigir una mirada amable hacia nosotros mismos. Es la decisión firme de querernos, reconocernos, valorarnos y de respectarnos independientemente del contexto, situación o resultados que estemos experimentando.

La autoestima no es igual a querernos por nuestros éxitos… la autoestima significa que decidimos respetarnos y reconocer nuestra valía en nuestros momentos de logros y también en los fracasos.

Es una habilidad que podemos y debemos trabajar de manera consciente para aprender a ser realistas con las expectativas o exigencias que nos imponemos debido a que aunque sea bueno desafiarnos, si lo llevamos al extremo y nos manejamos en la utopía podemos convertir nuestra vida en un camino de frustración continua.
Nos permite reconocer nuestras capacidades, recursos y potencialidad, aceptando también de manera positiva nuestras posibles limitaciones.

La autoestima engloba los conocimientos, sentimientos y las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, y todo esto, impacta en nuestra mente, condicionando nuestro diálogo interno (lo que nos decimos a nosotros mismos).
Una autoestima sana nos lleva a tener un diálogo interno más realista y respetuoso, y a no generalizar nuestros fallos o dramatizar nuestros errores.
“Tengo valor aunque a veces me equivoque”, “las personas pueden encontrarme interesante”, “me merezco las cosas positivas que me pasan”, etc.

Es importante ser consciente de qué nos decimos día a día, ya que esto está relacionado en cómo nos sentimos, cómo reacciones antes determinadas situaciones e incluso, condiciona cómo interpretamos nuestras vivencias.
Según como se encuentre tu autoestima todo el proceso de percepción- pensamiento-emoción-acción puede convertirse en un círculo vicioso (que haga descender aún más tu nivel de autoestima) o virtuoso (que mejore tu valoración de ti mismo/a).

Por todo ello es imprescindible que reflexionemos sobre cómo se encuentra nuestro nivel de autoestima en nuestro presente.

 

Si te interesa saber un poquito más, no dudes en consultar mi artículo “Los tres primeros pasos para una autoestima sana” del Blog de Mujeres fuertes.

La felicidad a los 35

 

Hoy cumplo 35 años y soy feliz. No feliz del tipo “tengo mucha suerte en la vida”, “el destino me sonríe”… Mi modo de sentir felicidad se acerca más a las afirmaciones “me siento capaz de conseguir lo que quiero”, “me conozco y me respeto”, “me quiero como soy”, “disfruto con lo que hago”… En este momento de mi vida me he dado cuenta que la constancia, la energía y el esfuerzo que he destinado a la difícil hazaña de cambiar mi mundo, ha merecido la pena. Por eso, desde la experiencia de aquella que ha conseguido “creer en sus posibilidades” partiendo de un sentimiento de “y si las cosas me salen mal”, “y si no soy como esperan de mi”… hoy que cumplo 35 años, quiero regalarme el lujo de dar mi versión de los hechosMi mundo cambió cuando dejé de intentar cambiar el mundo que estaba fuera de mí. No me entendáis mal, no estoy diciendo que no desee una sociedad más justa, un mundo más igualitario o un mercado laboral donde realmente todos tengamos nuestra oportunidad. Me refiero más bien a que un día dejé de culpar a los demás (a la crisis, a mis jefes, a la mala suerte o al dichoso azar, etc.) y comencé a responsabilizarme de mi presente. Entonces entendí que los cambios que yo podía gestionar son los que dependían de mi misma, y dado que la vida funciona como un engranaje casi perfecto de actos y consecuencias, de relaciones entre partes de un todo…al focalizarme en qué cosas quería cambiar de mi misma, mi mundo dio giro inesperadoCreer en uno mismo cuesta, pero merece la pena. No os voy a engañar, combatir los pensamientos negativos, miedos e inseguridades que forman parte de nuestro día a día es un duro trabajo. Hace ya algunos años que yo lo convertí en una obligación y comencé a actuar bajo la máxima de: “¡Arriésgate!, puede que te cueste, puede que lo pases mal un día, pero seguro que merecerá la pena!”. Con esta frase fui afrontando situaciones complicadas para mí, aunque las primeras veces no pude evitar entrar en pánico. Siendo justa os he de reconocer que en mis inicios con este nuevo enfoque me costaba horrores mantener el tipo (dichosos miedos irracionales…) Pero con el tiempo me di cuenta que había conseguido convertir situaciones desagradables en pequeños retos; cambiar pensamientos negativos en ideas que me empujaba a la acción tales  como “Eva, vaya bien o vaya mal, siempre has sido capaz de superar cualquier obstáculo” y así obtuve ejemplos, en mi memoria había, y todavía permanecen, muchos ejemplos en los que yo había conseguido alcanzar pequeños objetivos, o al menos no había muerto en el camino. Aprender a decir adiós a personas, cosas, situaciones y errores del pasado. Resulta absurdo ver con que ahínco nos amarramos a elementos de nuestro pasado. Da igual que duela o no, incluso a veces parece que cuanto más nos lastima más aferrados estamos y menos posibilidad tenemos de dejar atrás aquellas sogas. Para ser feliz, he tenido que descubrir aprendizajes de mis errores, ahora recuerdo con más fuerza las enseñanzas de esas vivencias que el resentimiento de esos fallos. Supongo que es por esto que alguno de los fracasos que en el pasado había etiquetado como “el fin de mundo”, hoy en día me parecen tan chiquititos. Podría decirse que han pasado de ser agujeros negros a diminutos puntitos brillantes dentro de mi gran universo; y se ven tan lejos… Con las personas me ha sucedido lo mismo; alguien me dijo una vez “no puedes llenar tu vida de gente que merezca la pena si la tienes abarrotada de cualquier tipo de gente”. Yo apliqué a pies juntillas esta frase y me sirvió para darme cuenta qué relación tenía con esas personas que abarrotaban mi vida. Fue duro sacar a personas que algún día yo había amado, y que en algún momento también me habían querido. Pero la vida va de esto, de dejar espacio para que quepa lo bueno. Creo que por hoy ya está bien de pensar, así que concluyo mis reflexiones con un último pero importante descubrimiento: da igual lo que has vivido, no importa lo que está por venir; el presente es lo único que tenemos ahora así que debemos disfrutar de él en cada momento. Os dejo por ahora, ¡voy a disfrutar de mi día!

 

¡Es hora de matar Dragones!

¡Hoy 23 de abril celebramos en Cataluña la festividad de Sant Jordi!

Las calles de mi ciudad se llenan de rosas y libros para conmemorar este día, en el que cuenta la leyenda que San Jorge salvó a la hija del rey de ser devorada por el Dragón, ya que iba a ser arrojada a la bestia en acto de sacrificio. Ante esta muestra de valentía, en el lugar de la batalla comenzó a brotar un rosal de la sangre  que el Dragón derramó.

Días como hoy me hacen pensar en la importancia de enfrentarnos a “nuestras propias bestias”.
A nosotros no se nos aparecen en forma de temible dragón, si no de creencias tales como: “yo no sirvo para esto”, “no
vale la pena intentarlo”, “es lo que me ha tocado vivir y punto”, “no voy a saber hacerlo”, “ si fuera más …”, “si tuviera tiempo”, etc.

Estos simples pensamientos hacen el mismo daño que el más feroz de los dragones, y  de la misma manera  que le ocurrió a la princesa de la leyenda, a veces nos obligan a sacrificar nuestros sueños…en definitiva nuestra vida.

Personalmente considero que ha llegado el momento de ¡convertirnos en valientes caballeros!

¡Acepta el desafío de enfrentarte a tus propias bestias y salvar tus sueños!

Todos tenemos nuestras armas, pero muchos no nos hemos parado a descubrirlas. Por eso es necesario que te tomes tu tiempo en descubrir tus lanzas, potenciar tu fuerza, y si crees que lo necesitas…aliarte con algún escudero que te ayude a ganar la batalla.

¿Qué brotará de la sangre de vuestros dragones? ¡Os invito a descubrirlo por vosotros mismos!

 FELIZ SANT JORDI 2012