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¡Simplemente niños!

Hace unos meses unas educadoras me comentaron sorprendidas, y algo preocupadas, la aparición de una nueva línea  “New Age” que estaba comenzando a influir  a padres y a un pequeño grupo de profesionales del ámbito educativo, y que etiquetaba  a una parte de  los niños en dos categorías: niños índigo y niños cristal.

Esa conversación despertó en mí la curiosidad por conocer de qué manera un grupo de adultos observan, prejuzgan y deciden qué niños pertenecen a un grupo o al otro, o a ninguno de los dos. Todos los autores que he encontrado relacionados con este tema se basan en rasgos psicológicos y conductuales para  describir  las dos tipologías:

Niños índigo: llegan al mundo sintiéndose reyes, no tienen problemas de valoración, les cuesta aceptar la autoridad, se niegan a hacer ciertas cosas, se sienten frustrados con los sistemas ritualistas que no requieren un pensamiento creativo, no reaccionan ante la disciplina de la culpa.

Niños cristal: extremadamente sensibles a todo en su medio ambiente (sonido, emociones negativas de los otros), tan sensibles que son vulnerables, no viven bien en grupo y desean pasar el tiempo solos, deben  estar en contacto con la naturaleza, inocentes, falta de malicia, miedo a intimar, etc.

Además del peligro causado por las creencias espirituales que acompañan a los niños índigo y cristal (prometo dedicar otro post a esta nueva pseudo-religión), existe otro tipo de  riesgos de mayores consecuencias: las etiquetas.

Catalogar a tu hijo con una etiqueta determinada, provoca que los adultos nos comportemos con ellos en base a las expectativas que tenemos sobre esa etiqueta. Los niños por su parte pierden su naturalidad y se comportan acorde a las expectativas de sus padres, para satisfacerlos.

 ¿Dónde queda  entonces la esencia de vuestros hijos/as, aquello que los hace únicos/as?

Entender, aceptar y apoyar la propia esencia de nuestros niños favorece el desarrollo de su identidad

¡Así que os animo a qué os desprendáis de estas etiquetas! ¡Que disfrutéis de la autenticidad de vuestros hijos!
Y si necesitáis un acompañamiento en el camino hacia una mayor comprensión de vuestros pequeños, no dudéis en consultar disciplinas tales como el Coaching para favorecer este proceso.